Estragos en el aire
Los agresores se alejaron; después de un amplio giro regresaron para un último ataque y enseguida, invulnerables gracias a su gran velocidad, volaron hacia sus bases ignorando a la escolta de cazas P-51 Mustangs.
Los pilotos americanos habían sido blanco de la escuadrilla JG-7, de Adolfo Galland formada por cazas a reacción Me-262, los primeros del mundo y que constituyeron una revolucionaria maravilla técnica que la ceguera de Hitler había relegado al olvido desde 1941.
Aquellos
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