Con el colonialismo británico en el Índico, este perro entró en Occidente. Una dama perteneciente a las altas esferas de la sociedad británica, la señora Whitbtread, consiguió una pareja de afganos y, cuando a principio de siglo murieron, cedió sus cuerpos al
Museo Británico de
Arte Natural, donde todavía se conservan. En 1925 fue fundado el primer club dedicado al afgano, The Afghan Hound Club, en Inglaterra, siguiéndole otros muchos debido al enorme interés que despertó la raza en este país y que
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