El Ceibo
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Tu mejor maestro es tu último error.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
El amor y la tos no pueden ocultarse
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti.