herradura vieja de la suerte
Perseo y Atlas

Cuando Perseo mató a la Gorgona, se llevó la cabeza consigo y partió volando lejos, hasta la tierra donde vivía el rey Atlas.

Atlas era un hombre de tamaño descomunal. Su mayor orgullo era su jardín ya que sus árboles daban frutos de oro.

Perseo se presentó diciendo que venía de visita en calidad de huesped, pero Atlas, desconfiado, temiendo que quisiera robarle sus frutos dorados lo echó.

Atlas era un gigante y Perseo no se animaba a enfrentarlo. Entonces le ofreció como ... (ver texto completo)
Eco y Narciso

Eco era una ninfa que habitaba en el bosque junto a otras ninfas amigas y le gustaba cazar por lo cual, era una de las favoritas de la diosa Artemisa.

Pero Eco tenía un grave defecto: Era muy conversadora. Y además en cualquier conversación o discusión, siempre quería tener la última palabra.

Cierto día, la diosa Hera salió en busca de su marido Zeus, al cual le gustaba divertirse entre las ninfas. Cuando Hera llegó al bosque de las ninfas, Eco la entretuvo con su conversación ... (ver texto completo)
La Manzana de la Discordia

Cuenta la leyenda, que cuando Peleo y Tetis se casaron. enviaron invitaciones a la fiesta para todos los dioses. como no querían tener problemas en un día tan especial, decidieron que lo mejor sería no invitar a Eris, conocida como La Discordia.

Eris se enojó tanto que se apareció en el banquete de bodas de todos modos. Furiosa se dirigió a la mesa donde se encontraban las diosas más hermosas: Hera, Atenea y Afrodita y arrojó ua enorme manzana con una inscripción ... (ver texto completo)
# Nada, poca es para soldada.
# Nada, no es buena ni para frita ni para asada.
# Nada mejor en la vida, que una familia unida.
# Nada más engreído que un tonto bien vestido.
# Nada hay tan necio como predicar en desierto.
# Nada hay más atrevido que la ignorancia.
# Nada creas, sino lo que veas.
# Nada con nada, total nada.
# Nada complicado da buen resultado.
# Nació para porfiar como cualquier mujer: tijeretas han de ser.
# Nace toda criatura, según se dice, con su ventura.
# Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.