A LA MADRE DESDE EL RECUERDO: sola y radiante como una estrella, rasante sobre el horizonte. Yo en lo hondo y oscuro de mi mente, pienso de lo breve a lo infinito. Desde los trigales recién segados llegan suaves olores. Canta un jilguero solitario entre barrotes de alambre, en una
fachada de una
casa desgranada del
barrio.
En mi mente aparece tu imagen.
Yo lleno de nostalgia sigo andando. De pronto me paro, me echo a soñar, su corazón está esperando.
Coronas secas y quemadas por el pasar del tiempo,
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