Cuando no se tiene nada que decir se recurre a la mentira. No serás tú el flamenco de las dos ostias. Mientes más que ves y tú, o vosotros, no pegáis ni sellos, que ya es decir.
Eres tan poca cosa que hasta de la nada sacas un embuste.
Mira, señor venido a menos, aquella
familia a la que tu mencionas, ni estaba enfadada ni hubiera sabido nunca quien era si yo no se lo hubiera dicho personalmente. Quedó claro que nada iba con ellos. Ahora dime. ¿Acaso tú actúas de otra manera distinta a la que
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