Al otro lado de la
rambla era el
huerto del vetrinario, había una balsa que este timpo de
verano los niños con suerte y que habiamos coolaborado en la limpieza de la misma , teniamos la ocasion de bañarnos, qué bien lo pasabamos, el gozo duraba poco ya que era vaciada cuando rebosaba y como la alimentacion era muy lenta eran mas veces lo que limpiabas que lo que nadabas así transcurrian los estios.