¡Ave, ave, ave María, ave, ave, ave! Qué bien lo pasábamos, aunque enviaban la
banda desde
Baza, nosotros llevábamos la
música dentro, cuando dábamos salida a tanta alegría, si era de
noche, que lindo escuchar con tanta alegría a chicos y chicas cantar, lo que menos me gustaba era el consabido vestido a estrenar, que martiriaría el de las pruebas, hoy todo ya en Preta-porte, es para lo único que me entra esa cierta vaguería, si vestíos tengo, si quien me ama, cualquier cosa que me ponga (mejor que
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