Noche que me dices un si, noche refugiado en ti, en un sentimiento de armonía, en tu regazo de dulzura, en tus besos que recorren mi alma de poesía, en tus caricias que desgarran mi tristeza, en esa locura tan bella que es el amor.
A cada cabeza su seso.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
A caballo regalado no se le mira el diente.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
A caballo que se empaca, darle estaca.
A caballo nuevo jinete viejo.
A caballo grande, grandes espuelas.
A caballo de presente, no se le repara el diente.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
No puedo dejar de contemplar el amanecer reflejado en tus ojos de enamorada, mil sensaciones me recorren al disfrutar del placer de tus besos.. ansío tu presencia.
No me mires con tus ojos que me enamoras, no hagas que pierda mi voluntad bajo tus labios, no seas cruel dándome toda la felicidad...
No incites mi deseo, tu presencia basta y mi voluntad obedece, sólo con tu pensamiento me ordenas, porque te amo y por ti muero.
No cambiaría un minuto de ayer contigo por cien años de vida sin ti.
Ni cerrando los ojos dejo de mirarte, ni en tu ausencia dejo de besarte, porque eres mi presencia, mi sonido y mi mundo.