El hombre inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos.
Los viajes son fabulosos sólo en retrospectiva.
Viajo para que los demás me pierdan la pista. Entonces les escribo para que vuelvan a encontrarme.
Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata.
Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad.
Si sostienes un espejo frente al rostro de los demás, aegúrate de que refleje de ambos lados.
Lo único que se conseguirá diciendo siempre la verdad es ser siempre descubierto.
Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada.
La verdad es la única herramienta con que cuentas para que las personas te conozcan como realmente eres, si no la usas no eres nadie.
Decir la verdad cuando sabemos que nos pesará es la mejor prueba de honradez.
El hombre recurre a la verdad sólo cuando anda escaso de mentiras.
La verdad es eterna; el conocimiento, cambiante. Confundirlos resulta desastroso.
Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.
Los valores morales nos dan identidad y autonomía.
El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad.