Un telescopio típico de Galileo con el que se podían ver las lunas de Júpiter, se describió de la siguiente manera: Tiene un objetivo plano-convexo (la lente hacia el objeto) con una distancia focal entre 75 y 100 cm., y un visor plano-cóncavo con una distancia focal de unos cinco centímetros. El visor está en un pequeño tubo que puede ajustarse para el enfoque. La ampliación del instrumento era de unos 15 a 20 aumentos. Los cristales estaban llenos de pequeñas burbujas y tenían una tonalidad verde (debido al contenido de hierro en el cristal). La forma de las lentes era razonablemente gordas en el centro, y delgadas en la periferia. La gran limitación de estos instrumentos era el campo de visión que sólo permitía ver una cuarta parte de la Luna. Durante las siguientes décadas se mejoró la tecnología de las lentes. ... (ver texto completo)
Verificar los descubrimientos de Galileo fue inicialmente muy difícil. En la primavera de 1610, nadie tenía telescopios de suficiente calidad y potencia para ver los satélites de Júpiter, aunque muchos sí tenían aparatos más débiles con los que observaron otros detalles descritos por Galileo, en este caso en la Luna. Los demás astrónomos necesitaron seis meses para poder ver las lunas de Júpiter. Con la verificación de las fases de Venus, por otros astrónomos, la primera mitad de 1611, el liderazgo ... (ver texto completo)
La ilustración más antigua conocida de un telescopio
Giovanpattista della Porta incluyo este dibujo en una carta escrita en Agosto de 1609

Las noticias de este nuevo invento se extendieron rápidamente por toda Europa, y el aparato en sí las siguió. En Abril de 1609, ya se podían comprar en una tienda de lentes en París, con una capacidad de tres aumentos. Pocos meses después llegaron a Italia. Se sabe que Thomas Harriot observó la Luna con un telescopio de seis aumentos en Agosto de 1609, pero ... (ver texto completo)
El telescopio se estrenó en los Países Bajos. En Octubre de 1608, Hans Lipperhey y Jacob Metius presentaron un aparato para ver las cosas lejanas como si estuvieran cerca. Consistía en lentes cóncavas y convexas dentro de un tubo, cuya combinación permitía tres o cuatro aumentos. Se consideró que era muy fácil de copiar la patente, con lo que se le dio un premio a Metius y se contrató a Lipperhey para que fabricara varios más en su versión binocular.
En la literatura de la magia blanca, tan popular en el siglo XVI, había varias referencias a dispositivos que permitían ver al enemigo a gran distancia. Pero en cualquier caso se mezclaban con literatura fantástica y no se daba una descripción exacta de dicho aparato. Es posible, que en 1570 Leonard y Thomas Digges, en Inglaterra, crearan un instrumento de lentes y espejos convexos, pero en cualquier caso no pasó de ser un aparato de laboratorio, totalmente experimental y sin construcción en masa.
Estos anteojos eran pues, gafas de lectura. Cuando uno tenía problemas de lectura, iba a la tienda de anteojos y encontraba un par adecuado a base de prueba y error. Eran gafas para la gente mayor. Pero a mediados del siglo XV ya se fabricaron los primeros anteojos para compensar la miopía. En esta época, ya estaban pues, todos los ingredientes para la construcción de un telescopio. Su efecto se puede conseguir por la combinación de varios cristales y espejos cóncavos y convexos. Con lo que no se ... (ver texto completo)
Aunque la cualidad de aumentar o disminuir de los objetos transparentes cóncavos y convexos ya se conocía en la Antigüedad, las lentes, tal y como hoy las conocemos, aparecieron en el Oeste allá por finales del siglo XIII. Los cristales de calidad razonable y relativamente baratos nacen en los grandes centros de cristal de Venecia y Florencia, que alcanzan un gran nivel de desarrollo. Con los años, la vista pierde progresividad y capacidad para acomodarse a las distintas distancias. La presbicia, ... (ver texto completo)
En seguida fue el prototipo de los instrumentos de la ciencia moderna. Pero el telescopio no fue un invento de un científico, sino de un artesano. Por esta razón, no se conoce bien su origen, ni su artesano inventor, creándose una larga literatura al respecto, que ha hecho invisible a la Historia dicho nombre.
El telescopio fue uno de los instrumentos más importantes de los que conformaron la llamada Revolución Científica del siglo XVII. Reveló fenómenos inesperados hasta entonces, creando una gran controversia entre los dos sistemas: la astronomía geométrica y el sistema helicoidal de Copérnico. Se convirtió en la extensión de los sentidos del hombre, permitiendo observaciones que ni el gran Aristóteles había imaginado.
Galileo se enfrentó a dos problemas principales al observar Saturno. El más importante es la distancia y el brillo de Saturno: Saturno está muy lejos y es de un color muy suave, lo que hace muy complicada su observación.

Para realizar todos los experimentos que llevó a cabo en su labor de científico, Galileo uso diversos instrumentos. A continuación se muestra una descripción de cada uno de ellos.
Saturno ha sido por mucho tiempo el favorito de los astrónomos debido a sus anillos. A comienzos de 1600, sin embargo, Saturno era todo un misterio.

El primer intento de Galileo de observar Saturno le llevó a la creencia de que Saturno era en realidad un conglomerado de tres planetas. Uno grande central con dos cuerpos laterales más pequeños. No fue hasta varios años después cuando Galileo se dio cuenta de que Saturno estaba en realidad rodeado por anillos, no por planetas
Para Galileo, esto era la prueba de que la Tierra debía girar, junto con los otros planetas, alrededor del Sol. Los escépticos argumentaron que esto no era necesariamente así, sino que se conseguía el mismo efecto con tal de mantener un punto de vista geocéntrico. Esto se conseguía teniendo a Venus orbitando en torno al Sol, y al Sol orbitando en torno a la Tierra. Aunque esto parece absurdo hoy en día, los seguidores de la Iglesia y Aristóteles encontraron esta explicación suficiente.
Hasta que Galileo comenzó a estudiar la Luna y Venus, no tenía una evidencia concreta para apoyar el Sistema de Copérnico.

Venus proporcionó esa prueba, al menos a los ojos de Galileo. Después de observar el planeta varias veces, Galileo comenzó a ver ligeros cambios en iluminación. Pronto se dio cuenta de que Venus, al igual que la Luna, estaba cambiando de fase. Venus experimentaba periodos equivalentes a Luna llena, Luna nueva, y todos los estados intermedios.
En 1612, durante los meses de verano, Galileo realizó una serie de observaciones que se publicaron en Istoria e Dimostrazioni Intorno Alle Macchie Solari e Loro Accidenti Rome (Historia y Demostraciones De Manchas Solares y sus Propiedades, publicado en 1613). Dado que las observaciones fueron realizadas aproximadamente en el mismo momento del día, el movimiento de las manchas sobre el Sol puede verse fácilmente.
-La controversia sobre las manchas solares comenzó a principios del siglo XVII, poco después del descubrimiento del telescopio. En aquella época, la cosmología Aristotélica veía los cielos como perfectos e inmutables, y cada objeto planetario era una esfera perfecta. Galileo desarrolló un estudio sobre las manchas solares y produjo una excelente cronología de su movimiento