Se hincará entonces una rodilla en tierra y volviendo los ojos hacia Oriente, esperar hasta que empiece el
amanecer. Con los primeros rayos del alba coger dos huesos de muerto que colocará formando una
cruz en aspa y los arrojará en el primer templo o
iglesia que se presente a sus ojos.
Tomadas todas las disposiciones anteriores, se encaminara hacia el lado de Occidente, y en cuanto dé 4.119 pasos, se echará uno al suelo, bien estirado, con las palmas de las manos contra los muslos, los ojos hacia
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