Un portugués contaba a un andaluz los extremos de doloroso sentimiento que hizo el Rey de
Portugal por la muerte de la Señora Infanta, su linda hija.
Extraordinarias eran las cosas que el portugués refería; pero el andaluz, en vez de maravillarse, decía siempre:
- ¿Y no hizo más que eso?
Algo enojado el portugués de que el andaluz no se maravillase, ponderaba cada vez más las manifestaciones de duelo de Su Majestad Fidelísima.
El andaluz, no obstante, permanecía indiferente y no se cansaba
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