Los grandes
barcos, frecuentemente cambian de capitan, lo inportante sigue siendo el
barco, si se quiere la
banda hay que darse un puntito en la boca y pensar que todos han sido necesarios y a la vez nadie es inprescindible,
El hablar bien, honrra incluso la memoria de uno mismo,
La banda como todo lo que requiere un esfuerzo constante y con el unico
trofeo de la satisfacion personal, merece respeto como institucion, las manias y odios personales no pueden quebrar ese esfuerzo ni tan siquiera pretenderlo
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