EN EL ALTIPLANO ZUJAREñO: En la campiña de Zabroja, el gavilán mira, allá donde el zorro con insistencia busca. La perdiz canta sus miles amores, labradores fieles a vuestra tierra, lleváis el sacrificio resignado. ¿Qué te pasa, zujareño, incansable, recogiendo la luciente y fría aceituna, desde el amanecer con escarchas, hasta el anochecer cansino? Algunos hombres del pueblo. Sobre mulas, ahora mecanizadas, con sus gorras encasquetadas. En una mano el Vástago amargo para abalear, en otra el cigarro ... (ver texto completo)