La despertará el viento de un golpe en los postigos.
Su cama es tan larga y tan ancha... Y las sábanas están frías...
Con los ojos medio cerrados buscará otra mano,
sin encontrar ninguna, como ayer, como mañana.
Su soledad es el amante fiel,
que conoce su cuerpo pliegue a pliegue, palmo a palmo...
Escuchará el maullido de un gato viejo y castrado,
que en sus rodillas duerme las largas
noches de
invierno.
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