Mírate en el espejo de ti mismo, comienza a ser sincero contigo mismo. Reconócete a ti mismo, serás libre y fuerte y dejarás de ser títere de las circunstancias.
Porque tú mismo eres tu destino, y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino. Levántate, mira la mañana llena de luz del
amanecer, tu eres parte de la fuerza de la vida; despiértate, camina, lucha, decídete y triunfarás en la vida.