La carretera formaba meandros artificiales que serpenteaban cruzando aquel puerto de montaña.
Cada día Miguel hacía ese pesado camino hasta su casa después de una larga jornada de trabajo en la oficina.
Aquella noche se había entretenido con unos compañeros y las horas se consumieron rápidamente, como si el reloj suspendido en aquella pared de aquel bar se hubiera comido con hambre de tiempo al menos, un par de horas de más.
Los ojos se le cerraban lentamente como si se tratara del telón de un ... (ver texto completo)
Cada día Miguel hacía ese pesado camino hasta su casa después de una larga jornada de trabajo en la oficina.
Aquella noche se había entretenido con unos compañeros y las horas se consumieron rápidamente, como si el reloj suspendido en aquella pared de aquel bar se hubiera comido con hambre de tiempo al menos, un par de horas de más.
Los ojos se le cerraban lentamente como si se tratara del telón de un ... (ver texto completo)