# LEY DE PAND
- No puedes caer más abajo del suelo.
Comentario: Los niños necesitan tres años para aprender la ley de Pand.
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LEYES DE MURCHOISNE
- 1º Ley: Si estás intentando clavar una chinche en la pared y aquélla se te cae al suelo, no pierdas el tiempo agachándote a buscarla, porque no estará. Simplemente descálzate un pie y pisa al azar cualquier punto de la habitación, no importa lo grande que ésta sea. La chinche estará allí.
- 2º Ley: Cuando una caja de chinches cae al suelo, la última que recojas es siempre la penúltima. (Ver 1ª Ley de Murchoisne).
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LEY DE LOS CLIENTES
El cliente que menos paga, es el que más se queja.
- Cuanto más apurado estés, más probable será que el semáforo esté en rojo.
La velocidad a la que avanza una caravana es inversamente proporcional a la prisa que tengas.
- El primer insecto en golpear el parabrisas limpio cae directamente delante de tus ojos.
Si andas en bici de montaña, pincharás dos veces en el mismo día, pero solo podrás repararla una vez, y sucederá en el lugar más alejado de cualquier punto habitado.
Si dos coches se han de encontrar en una carretera desierta, lo harán en el puente o en su defecto en el lugar más estrecho.
La probabilidad de que aparezca un coche de frente es directamente proporcional a la prisa que tengas.
El número de camiones, autobuses y motos que te encuentres por kilómetro de carretera recorrido es directamente proporcional a la prisa que tengas por llegar a destino.
La curva más peligrosa es siempre la siguiente.
Cuando esperas el Subte (Metro, Ferrocarril Metropolitano, Uderground, Subway, etc), siempre llega antes el tren que va en la dirección contraria a la tuya.
Corolario: Si bajando las escaleras del anden, se oye que se acerca, no corras para tomarlo pues será el que viene del otro lado. Claro que si no corres, al llegar al andén te darás cuenta que por unos segundos perdiste el tren (el próximo tardará 15 min).
El autobús llegará precisamente cuando te encuentres a mitad de camino entre las dos paradas.
El autobús llega solo cuando ya has andado tanto que no tiene sentido tomarlo. (Ley de Gray)