Se ha de escoger una
noche del viernes en que se conoce que Mercurio sea en aspecto benigno con Venus y la Luna.
Tomad una gallina negra que no haya puesto huevo todavía y que esté
virgen de gallo. Haced de modo que al tomarla no grite y, para ello, a las doce de la noche cuando duerma, cogerla por el cuello, que sólo apretaréis lo necesario para impedirla que chille.
Dirigíos desde el
camino real donde crucen dos sendas, y allí, trazad con una varilla de
ciprés una estrella de cinco puntas. Colocaros
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