Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.
El nacimiento de la ciencia fue la muerte de la superstición.
La fortuna juega en favor de una mente preparada.
La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.
Teoría es cuando se sabe todo y nada funciona; práctica, cuando todo funciona y nadie sabe por qué.
En teoría, no existe diferencia entre teoría y práctica; en la práctica sí la hay.
Conocerse a si mismo implica ser capaz de observarse en acción con otro.
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
La humildad se alcanza cuando se acepta que los obstáculos que se tienen enfrente no van a desaparecer.
Ha sido mi experiencia, que gente que no tiene vicios tiene muy pocas virtudes.
El carácter -la voluntad de responsabilizarse de la propia vida- es fuente de respeto por uno mismo.
La integridad es hacer lo correcto aunque nadie nos esté mirando.
La esencia y expresión del hombre es la acción.
Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque esta lo devora.
El carácter es aquello que revela sentido moral, que expone la clase de cosas que un hombre escoge o evita.