Al llegar la noche de la fecha elegida, el padre de Lúa se apostó en lo alto de un árbol cercano a la encrucijada de caminos, el cordero embadurnado con la pócima y atado por una pata a la cruz del sendero, berreaba asustado; sólo los berridos y el rumor del agua que corría por el cercano arroyo quebraban el silencio de la noche.
Pasaban las horas y aunque el corderillo no cesaba de balar y el viejo seguía consumiéndose esperando, la bestia no daba señales de vida.
Mientras esperaba recibió un ... (ver texto completo)
Pasaban las horas y aunque el corderillo no cesaba de balar y el viejo seguía consumiéndose esperando, la bestia no daba señales de vida.
Mientras esperaba recibió un ... (ver texto completo)