Érase una vez un rey que tenía una hija preciosa, la princesa. El único problema que tenía ella, era que cada vez que tocaba algo se derretía. No importaba lo que fuese, hierro, madera, plástico, todo, todo se derretía en cuanto pasaba su bella mano por encima.
Por eso, el rey no era del todo feliz. El quería ver a su hija casada, pero con ese problema nadie querría hacerlo. ¿Qué podría hacer el pobre rey para ayudar a su hija? Desesperado, fue a consultar con sus magos y hechiceros. Uno de los ... (ver texto completo)
Por eso, el rey no era del todo feliz. El quería ver a su hija casada, pero con ese problema nadie querría hacerlo. ¿Qué podría hacer el pobre rey para ayudar a su hija? Desesperado, fue a consultar con sus magos y hechiceros. Uno de los ... (ver texto completo)