Susano, dios de la tormenta
Cuando Amaterasu regresó al mundo, los dioses castigaron a Susano cortándole la barba y las uñas de las manos y pies y lo desterraron del mundo de los humanos. Al ver un par de palillos para comer folotando en el río, quiso saber quién era el dueño de ellos. Cuando los encontró, vio que se trataba de una pareja de ancianos desolados por haber perdido siete hijas devoradas por un dragón de ocho cabezas, que se disponía a comerse a su última hija, Kusa-nada-hime, la Pirncesa ... (ver texto completo)
Cuando Amaterasu regresó al mundo, los dioses castigaron a Susano cortándole la barba y las uñas de las manos y pies y lo desterraron del mundo de los humanos. Al ver un par de palillos para comer folotando en el río, quiso saber quién era el dueño de ellos. Cuando los encontró, vio que se trataba de una pareja de ancianos desolados por haber perdido siete hijas devoradas por un dragón de ocho cabezas, que se disponía a comerse a su última hija, Kusa-nada-hime, la Pirncesa ... (ver texto completo)