Tendremos lechos colmados de ligeros olores
en los profundos pechos de nuestros cuerpos,
nuestros corazones servirán de anaqueles,
para nuestro amor bajo los cielos más bellos.
Uniremos nuestros corazones apasionados,
la fidelidad de amor que nos hemos profesado,
y la claridad mística de nuestros pensamientos,
serán reflejos turbios como horizontes negros.
... (ver texto completo)
en los profundos pechos de nuestros cuerpos,
nuestros corazones servirán de anaqueles,
para nuestro amor bajo los cielos más bellos.
Uniremos nuestros corazones apasionados,
la fidelidad de amor que nos hemos profesado,
y la claridad mística de nuestros pensamientos,
serán reflejos turbios como horizontes negros.
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