Su dulce voz espiró,
y sus ecos repitieron
las bóvedas de Muñó.
Y en vano le pidieron
quedase en el castillo.
No pueden los caballeros
ni las damas alcanzallo,
que ha perdido su caballo
y mandó
que le alzaran el rastrillo; ... (ver texto completo)
y sus ecos repitieron
las bóvedas de Muñó.
Y en vano le pidieron
quedase en el castillo.
No pueden los caballeros
ni las damas alcanzallo,
que ha perdido su caballo
y mandó
que le alzaran el rastrillo; ... (ver texto completo)