Cuando apena los días empezaban a ser soleados, se sentía la primavera en la sangrede los chiquillos de aquella época. Los pájaros empezaban a hacer sus nidos, y nosotros empezábamos a ponernos al día con el tirador, yo recuerdo que había un olivar a la izquierda de Peñagarcía según se mira desde el pueblo y allí cogíamos las mejores horquillas de las ramas para hacer el tirador, mucho antes que hubiera pajarillos culones en las ramas pidiéndoles comida a sus padres, nosotros nos entrenábamos con ... (ver texto completo)