Si nada tu voz te vale
Porque en la selva escondida
Nadie a escuchártela sale,
Bien creo, ave dolorida,
Que tu mal al mío iguale.
Y si buscas en tu anhelo
De que alguno te responda
El miserable consuelo,
Yo pido en mi canto al
cielo
Quien a mi voz no se esconda.
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