Me acuerdo que por estas fechas, los trigos ya estaban granados y solíamos ir a los campos, que hay en el camino del palanciano y cojíamos un manojo de espiga, luego nos sentábamos en cualquir sombra y las pelábamos y nos las comíamos, de vez en cuando nos tragábamos algún trozo de raspa y las pasábamos canutas. Paco.