EL PORVENIR: Yo recuerdo perfectamente ese arroyo, era un arroyo...

Yo recuerdo perfectamente ese arroyo, era un arroyo pequeño que bajaba como de Peñagarcía y las mujeres iban a lavar la ropa, en verano traía un hilo muy fino de agua, algunos veranos se secaba y hacía charcos y cogíamos ranas y pececillos pequeños en los charcos, entre la última casa de la calle y la carretera teníamos un poquito terreno muy llano y allí jugábamos a la pelota todos los chiquillos de la calle, que no eran pocos y en verano cuando teníamos sed, parábamos el partido y nos tirábamos de panza en el arroyo, aquel hilito de agua transparente y cristalina, bebida boca abajo, no lo puedo olvidar. Luego cuando descansábamos volvíamos a jugar en aquella explanada. Paco.