Sarita, Cuenca está abierta siempre para todo el mundo, pero si además es para que entre gente tan simpática como tú, pues imagínate.
No hace falta que des las gracias a los cuenqueños; con esa sonrisa que tenías en cada momento demostrabas lo que te gustó pasar esos días con nosotros.
Un beso y vuelve cuando quieras.
No hace falta que des las gracias a los cuenqueños; con esa sonrisa que tenías en cada momento demostrabas lo que te gustó pasar esos días con nosotros.
Un beso y vuelve cuando quieras.