CUENCA: Buenos días amiga ESPERANCITA, perdona porque he ido...

Buenos días amiga ESPERANCITA, perdona porque he ido escribiendo en le pagina y se me paso contestar a tu "escritito", que hacías referencia a mi persona", el cual te agradezco, ya que en él dejas claro que te acuerdas de todos nosotros.

Bueno pues NO, soy el mas pequeño de los dos, el mas alto (y también mayor), es mi hermano Eulogio...

He leído que dentro de muy poquito estas en Cuenca, si tienes un momentin, te estaría muy agradecido, si te acercas y les das un beso y un fuerte abrazo a mi familia María y Tomasa, de parte de todos nosotros.

Te mando muchos besos, y un cariñoso abrazo.

Fernando López

La juventud es algo que sin pedirlo nos llega regalado, y como si fuera un gustoso y bonito pastel dura en las personas todo aquel tiempo que uno mismo tarde en comérselo; el que lo devora y engulle a grandes bocados, rápidamente envejece por fuera y se marchita y consume por dentro; pero aquel que es plenamente consciente del regalo, lo trocea a pequeños trocitos, y todos y cada uno de ellos bien envueltos, los guarda con muchísimo cuidado y cariño en el congelador; es el postre de la única, larga y maravillosa vida que disponemos, pero que solo se debe degustar en aquellos buscados momentos en los que uno es plenamente consciente que lo quiere saborear.

Pienso que la juventud, no llega y luego desaparece con el tiempo, si no que puede permanecer de por vida en las personas, lo que pasa es que para ello hay que ser plenamente consciente del momento que uno esta viviendo, y siempre adecuar tu vivir diario a tu cambiante edad; la juventud consciente es la antesala de la relajada y sana madurez, y el uno sin el otro no son en si mismo prácticamente nada, ya que los dos juntos y en perfecta armonía es lo que hace que las personas, unas veces naveguemos en un barco viento en popa, y a toda vela, con el arrojo y la valentía que da el sentirse joven, y otras veces paremos en seco, para mirar a nuestro alrededor con la intención clara de que nada se nos escape, con la precaución y sabiduría que da la experiencia de ser adulto.

Yo lo definiria como navegar entre dos aguas, pero siempre con un mismo velero; ser consciente y aprovecharse al máximo del viento cuando esta presente, y parar en total calma y con muchísima paciencia cuando él no esta...

Trocear y degustar todos los momentos de la vida, independiente de donde soplen los vientos...