CUENCA: El fin último de las subvenciones es arraigar el agricultor...

El fin último de las subvenciones es arraigar el agricultor a la tierra, y que no se sigan produciendo el abandono de los campos. Por supuesto se preveía que también sirvieran para crear puestos de trabajo. ¿Cuantos se han creado en Cuenca?
Yo sí apoyo las subvenciones, pero no del modo en que están establecidas; es decir de forma progresiva: a más tierras más dinero, sino al contrario, que fueran regresivas, que supusieran un aliciente para el agricultor para vivir de forma holgada. Pero convendrás conmigo que esto se da en muy pocos casos, que una buena parte de los que cobran estas subvenciones suponen el equivalente a dos o tres sueldos, y eso Sí es injusto, porque este dinero teóricamente NO se da para seguir comprando tierras, .