No sé quien pregunta, pero bueno yo respondo como buenamente pueda, al acercarnos al pueblo, sentí un escalofrio al divisar las casas que ya antes habia visto en vuestras fotos y mosqueo con mi madre incluida llamada, para decirle, ya estoy aqui y otra vez me has plantado, después pensé ver solo casas cerradas y poca vida, cosa no cierta, pues nada más aparcar el coche, ya pudimos dar los buenos dias a algunas vecinas, cosa que no nos pasó cuando visitamos Los Blazquez hace unos años, no vimos nadie en sus calles, ayer si que fuimos y habia movimiento, sigo con Cuenca paseamos sus calles, me fotografie en el monumento a de. Emiliano (para mi madre) saludamos a un hombre joven que vive frente al Salvador para preguntarle si no estaba abierta la iglesia, nos informó quien tenia llave, seguimos nuestro paseo, preguntamos a otro sr. Por la calle Sta.Clara y estabamos en ella, foto para la madre y paseo hasta la fuente de la entrada, de nuevo llamada a la madre y foto en la fuente.en ésta fuente después de tres años se encontró mi madre con su padre y no lo conoció, (dice que habia una noria)volvimos paseando hasta el coche y ya llamamos a la vecina que nos mostró la iglesia, pero que intentamos entretener lo menos posible, nos indicó camino a las minas y poco después de la ermita nos volvimos llenos de polvo y ayudados (en lo de la polvareda) por un vehiculo que nos cruzamos.pero en realidad en nuestra visista, (que al final solo fuimos mi marido y yo) habia mucho sentimiento y como la palabra misma son eso, sentimientos y no se pueden explicar, almenos no yo.El no avisar, fué pues que se pensó y se hizo sin más.Perdonar si aburro, pero no he querido dejar de contestar. Maria.