Un “coñón”, sea del tipo que sea y (h)aya o no matiné, no lo pongáis en la plaza, que la que se puede liar es muy gorda: unos se entusiasmarán, y otros se rasgarán las vestiduras y, llevadas las cosas hasta límites extremos, pueden despertar las dos Españas.
Y ahora, en serio. Quien pide matiné desde fuera de la comisión de festejos, ahí tiene el corte. No soy de la comisión y ni siquiera de Cuenca, pero toca la moral que se cuestione el trabajazo que tiene organizar cualquier cosa. Y, en este caso, en lugar de agradecerle su esfuerzo a quienes están dedicando su tiempo –que es tanto o más precioso que el de los que se tocan la barriga- en darle a las fiestas el mayor realce posible, lo que aparezca en esta página es la opinión disidente de alguna persona que probablemente no haya hecho nada por organizar lo que creyera interesante, ni en el seno de la comisión ni fuera de ella.
Y ahora, en serio. Quien pide matiné desde fuera de la comisión de festejos, ahí tiene el corte. No soy de la comisión y ni siquiera de Cuenca, pero toca la moral que se cuestione el trabajazo que tiene organizar cualquier cosa. Y, en este caso, en lugar de agradecerle su esfuerzo a quienes están dedicando su tiempo –que es tanto o más precioso que el de los que se tocan la barriga- en darle a las fiestas el mayor realce posible, lo que aparezca en esta página es la opinión disidente de alguna persona que probablemente no haya hecho nada por organizar lo que creyera interesante, ni en el seno de la comisión ni fuera de ella.