Pasó algún tiempo y la siguiente Dulcinea, fue una mujer garrida y hermosa, que bregaba con una manada de pavos en un cortijo aledaño. La descubrí una tarde noche primaveral, en que un aire fuerte arrastraba rebaños de nubes sin dejar asomarse a la luna. Me sentía muy inquieto, con grandes desazones y picores. Andando, andando, fui a dar a un cerro y desde allí la vi. A mi alrededor iba naciendo un mundo nuevo lleno de sensaciones desconocidas hasta entonces. Unas, buenas, otras, malas y otras, regulares. ... (ver texto completo)
Después de tanta frustación, el tío abuelo me aconsejó largos paseos al salir de la escuela y leer el Quijote, para calmar las desazones emocionales provocadas por los entuerto amoroso.
Así, conocí a una muchacha imberbe como yo, criada en Francia y de vacaciones con la familia. Tenia un aire extraño. Como extranjero. Pero hermosa. Me atrajo nada más verla. Y comencé a adorarla. Pensé que era la mujer de mi vida. Se acabó ya el gastar mis emociones, sentimientos y por poco, la hucha, con mujeres ... (ver texto completo)
Así, conocí a una muchacha imberbe como yo, criada en Francia y de vacaciones con la familia. Tenia un aire extraño. Como extranjero. Pero hermosa. Me atrajo nada más verla. Y comencé a adorarla. Pensé que era la mujer de mi vida. Se acabó ya el gastar mis emociones, sentimientos y por poco, la hucha, con mujeres ... (ver texto completo)