Hola Paco, para mí es un placer leer siempre lo que escribes, pero esta mañana me has emocionado con lo que has escrito, la verdad es que yo mismo a veces me lamento, de los sufrimientos de nuestros padres en la mina para sacarnos adelante, pero hay personas como tu mismo que lo tuvistéis que sufrir en vuestras propias carnes; la falta del padre, la madre enferma con los niños pequeños y luchando con uñas y dientes para sacaros adelante contra la injusticia de que en un pueblo minero no tener un
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Paco, yo creo que en esos tiempos todos vivimos momentos difíciles.
Yo siempre recuerdo que, mi pobre madre, para que nosotros pudieramos
comer se tenía que marchar a
comprar el
pan a siete kilómetros, lloviera, nevara, granizara, hicieran 40º, ella se ponía una rodilla en la cabeza y su cesta encima y emprendía el
camino andando.
A mi me entra mucha tristeza cuando recuerdo estos momentos.
Un abrazo.