Esas tardes al caer un poco la calor las vecinas sentás a la sombra recosiendo los calcetines con el huevo de madera y remendando el camisón que de tanto lavarlo se gastaba y le ponían un remiendo que había que ver como cosían sin ser maestras que sabian hacer de todo esas colodras guapas que trabajaban mucho.
Mari, eres única con éstos recuerdos, cada día nos haces algún comentario que no se puede pasar sin que nos olvidemos de aquellos años.