Íbamos hasta el campo aviación, o al arroyo las viñas, a los 5 cantillos sansón y un monton de rincones de nuestro pueblo.
A mí un día me salió un hombre de una
huerta todo cabreado porque decía que le quitaban la
fruta, y cuando me vió con zapatos y calcetines negros y sin protección en la cabeza para el sol se extrañó, y después de hablar con él se tranquilizó (casos que no se olvidan)