- Las piedras.- Parte de la costa que, como su nombre indica, estaba llena de piedras. Se encuentran entre Campamento y los astilleros. Cuando chicos íbamos mucho por allí a coger cangrejos y lapas. A Sebastián le gustaba mucho ir por allí.
- Tofla.- Chocolatina liaita en papel de plata (pero colorao) que comprábamos en el carrillo de la alameda, en el que estaba Pepe, el cojito. Me acuerdo cuando iba y venía con su motito de tres ruedas especial para él.
- Illescas.- El "farmacéutico" del pueblo. Vivía en la calle de los Lupiañez, enfrente y suministraba a los puenteños los okales y optalidones de aquella época que todo lo curaban.
-La casilla de la luz.- No sé si todavía existe, pero también es muy puenteña. Era, o es, una caseta muy larga que se encontraba o se encuentra en la plazoleta de la iglesia. Creo que en su interior se encontraban las instalaciones eléctricas del pueblo, de ahí su nombre.
-Gamboa.- Dícese del membrillo gordo y amarillo a punto para darle una ascá (bocao) que robábamos en la huerta Carrasco y en la huerta del Ruso, en el callejón del moro.
- El tío Paco.- Hombre simpaticón que no sé de donde venía pero que cada tarde se acercaba al puente desde el cruce con un canasto lleno de martillos y gallinitas de caramelo con un palo. Había una cancioncita que todos los niños del Puente cantábamos que decía: "Dame una peseta, que viene el tío Paco, y si no me la das, te meto en el saco...". Qué recuerdos.
Enga, animaros vosotros.
- Tofla.- Chocolatina liaita en papel de plata (pero colorao) que comprábamos en el carrillo de la alameda, en el que estaba Pepe, el cojito. Me acuerdo cuando iba y venía con su motito de tres ruedas especial para él.
- Illescas.- El "farmacéutico" del pueblo. Vivía en la calle de los Lupiañez, enfrente y suministraba a los puenteños los okales y optalidones de aquella época que todo lo curaban.
-La casilla de la luz.- No sé si todavía existe, pero también es muy puenteña. Era, o es, una caseta muy larga que se encontraba o se encuentra en la plazoleta de la iglesia. Creo que en su interior se encontraban las instalaciones eléctricas del pueblo, de ahí su nombre.
-Gamboa.- Dícese del membrillo gordo y amarillo a punto para darle una ascá (bocao) que robábamos en la huerta Carrasco y en la huerta del Ruso, en el callejón del moro.
- El tío Paco.- Hombre simpaticón que no sé de donde venía pero que cada tarde se acercaba al puente desde el cruce con un canasto lleno de martillos y gallinitas de caramelo con un palo. Había una cancioncita que todos los niños del Puente cantábamos que decía: "Dame una peseta, que viene el tío Paco, y si no me la das, te meto en el saco...". Qué recuerdos.
Enga, animaros vosotros.