Moral es lo que nos permite ser fieles a nosotros mismos. Los cobardes mueren muchas veces, los valientes sólo una vez.
El primer gran regalo que podemos dar a otros es un buen ejemplo. Todos somos iguales ante el deber moral.
No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia. La buena conciencia es la mejor almohada para dormir.
La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez. Los proverbios son los gérmenes de la moral.
Los que están en el taller del sol, no tienen miedo a la nube. Los moralistas son personas que se rascan allí donde a otros les pica.
Ten miedo cada vez que no digas la verdad. El desprecio de la muerte, he ahí el principio de la fuerza moral.
El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor Fuerte es el peso de la propia conciencia.
Para quien tiene miedo, todo son ruidos. La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
De lo que tengo miedo es de tu miedo. Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
El deseo vence al miedo, atropella inconvenientes y allana dificultades. La conciencia vale por mil testigos.