Anoche, casi de madrugada, sentí una triple necesidad, o carencia: eché en falta un telescopio, un amigo físico teórico y una mujé. Me pegué el gustazo de coger el coche para irme solo –debe entenderse en soledad- a Los Arrozaos (¿o Los Arrazauces?) y, en ellos, a su cota más alta: el Puerto de la Cabra (700 m.). El camino por el que se accede a él es mu cabrón, mu desconchao, angosto y sin señalización; la noche estaba clara pero con un coche utilitario uno se encuentra con cierto grado de dificultad, ... (ver texto completo)