TE ESPERAN, ¡ÁNIMO!
Durante los últimos 40 años, siempre he pasado algunos días de agosto en Extremadura: hasta 1987, en Quintana y en La Haba, y desde ese año hasta ahora, sólo en La Jaba. El Altozano jabeño, el tramo urbano de la carretera de Quintana para entendernos, es mi sitio, una atalaya privilegiada para disfrutar en las madrugadas con ese plus de vida que tengo concedido que no es otra cosa que el insomnio.
Disfrutando de él, he visto perros sin amo –igualmente insomnes- que se me ... (ver texto completo)
Durante los últimos 40 años, siempre he pasado algunos días de agosto en Extremadura: hasta 1987, en Quintana y en La Haba, y desde ese año hasta ahora, sólo en La Jaba. El Altozano jabeño, el tramo urbano de la carretera de Quintana para entendernos, es mi sitio, una atalaya privilegiada para disfrutar en las madrugadas con ese plus de vida que tengo concedido que no es otra cosa que el insomnio.
Disfrutando de él, he visto perros sin amo –igualmente insomnes- que se me ... (ver texto completo)