- Señor, señor, escuche Vuesa Merced, que un señorito pregunta, porque ha cambiado Ud., la lanza por la onda, siendo que Caballero es, y no es un pastorzuelo de Nieva y sus alrededores
- Dile a es señoritillo o señorito tal vez (pues tierra y
cabras por lo visto tiene), que “que yo me hecho Caballero”, por amor a una mujer. Todo lo demás no cuenta ni las armas interesan, con tal de enamorarla a ella, y esa e mi pasión más honda, no interesa si es lanza, tirachinas o una pobre onda.