Así están las cosas amigo Leocadio asistiendo impotentes ante semejantes atropellos y canalladas. Si bien es cierto, como os comenté un día, que mi familia vendió gran parte de la finca (lo que hoy es la propiedad de RODALQUIMAR S. A.) en 1963 a una sociedad de valencianos y belgas, que después me enteré que tenían intención de construir urbanizaciones en este emblemático paraje del Playazo en nuestro PARAÍSO, pero gracias a Dios no fue así. Y desde entonces hubo una tercera compraventa hasta llegar actualmente a estos propietarios. Pero a todos este pufo nos huele muy mal. Cambiar un paisaje con el beneplácito de la administración, con paripé incluido de derecho de retracto. La cuestión de las plantas no autóctonas nos lo ha dejado muy claro en su publicación Eco del Parque. Pero las dos balsas de la finca situada en la parcela 35 del polígono 240 situadas en la antigua Haza de Rodalquilar tras más de un año de trabajos, una tiene como compañero de rehabilitación al dichoso contenedor acumulando trienios en tan singular sitio. La otra el otro día, en mi ignorancia rogaba porque algún día la Junta de Andalucía la rehabilitara, pues es la que se encuentra en mejor estado. Y de paso construyen un camino atravesando el haza para acceder con vehículos a la misma balsa donde permanece el contenedor. En otro Parque en el que mi empresa os comenté que tiene muchas propiedades, hace unos años para construir unas instalaciones en medio de la sierra, solo nos autorizaron a realizar el transporte por camino de herradura solo transitable por vehículos de Medio Ambiente y propietarios en condiciones muy restrictivas. Nosotros tuvimos autorización para transportar el material de construcción con mulos. Por eso insisto siempre en la mala costumbre de las administraciones en este país de consentir a unos y prohibir a otros. También se habla de la construcción de un almacén de aperos. Veremos en qué dimensiones y para qué finalidad acaba siendo este edificio en toda regla en medio de nuestra querida Hacienda Las Norias, pues en este mismo foro ya hemos denunciado muchos ejemplos de estas actuaciones (aljibes que se transforman en viviendas, escasas ruinas transformadas en instalaciones extensas de hoteles, etc). En cuanto a la reconstrucción de la era, es totalmente inexistente en ese haza pues ya comenté que la única que se conserva de 531 metros cuadrados se encuentra a espaldas de las ruinas del edificio derribado del Cortijo El Playazo y propiedad de mi familia, y habitualmente frecuentada por turismo con autocaravanas que deciden pasar la noche en el lugar, algo envidiable hoy en día. La otra era, aunque constaba en las escrituras antiguas no constaba en la escritura de compraventa de 1963 y la única que existe se encuentra próxima al Haza del Castillo pero fuera de esta finca, por lo que no puede ser cierto que se mejore una era inexistente dentro de la actual parcela 35 del polígono 240 de Níjar. En todo caso habrá que estar pendiente de qué actuaciones se emprenden justo al lado del Castillo de Los Alumbres. Para ello existe un plano escala 1:2000 donde se reflejan todos los detalles del levantamiento de la finca original. Realmente hay constancia escrita de ella en 1882 pero ninguna documental a partir de 1963. En cuanto a las 58 hectáreas de superficie total aproximada de tres fincas en Rodalquilar que aparecen inscritas a nombre de RODALQUIMAR S. A. en el registro de la propiedad de Almería os apunto la información real y verdadera escrita por quien seguramente sea de los pocos que conserven toda la documentación histórica de la finca hasta el momento de la venta inicial. Y lo voy a compartir para denunciar lo siguiente: las tres fincas fueron vendidas por la familia Torres Sánchez en 1963 en escritura de compraventa a una sociedad de familias de valencianos y belgas. Entonces se designaron por las partes dos personas como compradoras y vendedoras, no existiendo constancia de los poderes de la persona que actuó como compradora. Don Fernando García Gil en representación de los hermanos Torres Sánchez y don José Martínez Bayona en representación de don Lucien, Emile, Madeleine, Luis, Regault y otros. Se advirtió por parte del notario que el poder que decía tener el representante de la parte compradora para que la escritura tuviera eficacia quedaría subordinada a la prueba documental de la representación alegada a la ratificación posterior por parte de los representados. 1ª Pregunta: ¿Se hizo ratificación posterior? 2ª pregunta: Si se hizo ¿se aportaron todos los poderes del otorgante comprador (8 poderes de ciudadanos belgas, de ellos 3 casados y 1 casada con belgas también; y 9 poderes de ciudadanos valencianos, 8 casados y una casada).
Por otro lado la descripción de la finca principal que poseía la familia (según escrituras de 1882 y 1957) y la que aparece en la escritura de compraventa de 1963 difiere considerablemente no solo en cuanto a la composición sino a la cabida. Por otro lado al final se solicita todavía más exceso de cabida y se hace mención de parcelas del registro de la propiedad a nombre de la familia Torres Sánchez, siiendo una de ellas correspondiente a la denominada Haza del Molino inexistente en escrituras de 1957 pero sí mencionada en la escritura de 1882. Otra de las parcelas correspondiente al Haza del Castillo aparece en la venta de 1963 como una finca aparte de la finca principal de menores dimensiones, y sin embargo luego se incluye como una de las parcelas del registro de la finca principal con sus verdaderas dimensiones y se añade al sumatorio de terrenos con exceso de cabida. En el plano de delimitación de los límites de la finca principal confeccionado exprofeso, curiosamente es coincidente con las lindes de las escrituras anteriores (1957), es decir, sin constancia del Haza del Molino salvo una pequeña porción, y sin constancia de las lindes de Haza del Castillo que aparece como otra finca. Sí incluyó en el plano el enclave que conservan actualmente los herederos de las familias Torres Sánchez dentro de la finca principal, trozo del que no se hace mención en ningún momento en las escrituras de 1963 cuando se solicitan excesos de cabida de terrenos inexistentes dentro de la finca vendida.
De 44 hectáreas y 1 área de la finca que realmente aparece descrita en las escrituras de 1957 aparecen descritas inexplicablemente un total de 51 hectáreas 27 áreas y 7 centiáreas con la expresión "aproximadamente" añadiendo y haciendo constancia por primera vez en escrituras de esta finca que son "tierras alrededor de lo expresado con un castillo en ruinas". Pero las mediciones actuales de los terrenos son concordantes con las escrituras antiguas y diferen en 7 hectáreas 26 áreas y 7 centiáreas con la escritura de compraventa de 1963. 3ªcuestión: ¿cómo es posible que la finca que se segrega y se vende tenga mayor superficie que la finca original según las escrituras de 1957, teniendo en cuenta que hubo dos trozos de 10080 y 3287 metros cuadrados que conservó por entonces la familia? Entonces 4-1=6.
Se solicita también al registrador de la propiedad de un exceso de cabida de 9 hectáreas, 54 áreas y 86 centiáreas cuando existe un plano trasladable a la cartografía digital actual en que las mediciones se corresponden con las 44 hectáreas 1 área de la finca original. Ello lo justifican por aparecer catastradas a nombre de don Manuel Torres Sánchez y otros al polígono 38, las parcelas 1 y 6 y al polígono 40 las parcelas 1 y 3, que efectivamente suman 58 hectáreas 73 áreas y 77 centiáreas pero es una superficie en la que entran otras hazas que nunca se pudieron vender pues no constaban en la descripción de la finca de 1957. Como máximo se pudieron vender 44 hectáreas y 1 área de las cuales 33 hectáreas y 80 áreas correspondían a secano y las 10 hectáreas 41 áreas restantes correspondientes a regadío. A parte se tendría que restar la superficie de los trozos que conservó mi familia más otros enclaves que había en la propiedad: uno de 3352 metros cuadrados y el otro de 7712 metros cuadrados, más una peña de otro propietario de 916 metros cuadrados.
La pena de esta estafa es que estos papeles llegaron demasiado tarde a mis manos y entonces yo ni siquiera había nacido.
Esta finca se vendió con otras dos más en aquella venta de 1963. Eran dos trozos de secano: la Majadilla del Castillo Nuevo de cabida una fanega 4 celemines y medio equivalentes a 1 hectárea, 15 áreas y 50 centiáreas junto al Castillo de San Ramón; y Haza Blanca lindante con la primera de 2 fanegas y 3 cuartillos o sea 2 hectáreas 31 áreas. Todo vendido en 1 millón de pesetas.
Ya sabemos todos más de la verdadera historia de la Hacienda Las Norias.
Ginés Torres
Por otro lado la descripción de la finca principal que poseía la familia (según escrituras de 1882 y 1957) y la que aparece en la escritura de compraventa de 1963 difiere considerablemente no solo en cuanto a la composición sino a la cabida. Por otro lado al final se solicita todavía más exceso de cabida y se hace mención de parcelas del registro de la propiedad a nombre de la familia Torres Sánchez, siiendo una de ellas correspondiente a la denominada Haza del Molino inexistente en escrituras de 1957 pero sí mencionada en la escritura de 1882. Otra de las parcelas correspondiente al Haza del Castillo aparece en la venta de 1963 como una finca aparte de la finca principal de menores dimensiones, y sin embargo luego se incluye como una de las parcelas del registro de la finca principal con sus verdaderas dimensiones y se añade al sumatorio de terrenos con exceso de cabida. En el plano de delimitación de los límites de la finca principal confeccionado exprofeso, curiosamente es coincidente con las lindes de las escrituras anteriores (1957), es decir, sin constancia del Haza del Molino salvo una pequeña porción, y sin constancia de las lindes de Haza del Castillo que aparece como otra finca. Sí incluyó en el plano el enclave que conservan actualmente los herederos de las familias Torres Sánchez dentro de la finca principal, trozo del que no se hace mención en ningún momento en las escrituras de 1963 cuando se solicitan excesos de cabida de terrenos inexistentes dentro de la finca vendida.
De 44 hectáreas y 1 área de la finca que realmente aparece descrita en las escrituras de 1957 aparecen descritas inexplicablemente un total de 51 hectáreas 27 áreas y 7 centiáreas con la expresión "aproximadamente" añadiendo y haciendo constancia por primera vez en escrituras de esta finca que son "tierras alrededor de lo expresado con un castillo en ruinas". Pero las mediciones actuales de los terrenos son concordantes con las escrituras antiguas y diferen en 7 hectáreas 26 áreas y 7 centiáreas con la escritura de compraventa de 1963. 3ªcuestión: ¿cómo es posible que la finca que se segrega y se vende tenga mayor superficie que la finca original según las escrituras de 1957, teniendo en cuenta que hubo dos trozos de 10080 y 3287 metros cuadrados que conservó por entonces la familia? Entonces 4-1=6.
Se solicita también al registrador de la propiedad de un exceso de cabida de 9 hectáreas, 54 áreas y 86 centiáreas cuando existe un plano trasladable a la cartografía digital actual en que las mediciones se corresponden con las 44 hectáreas 1 área de la finca original. Ello lo justifican por aparecer catastradas a nombre de don Manuel Torres Sánchez y otros al polígono 38, las parcelas 1 y 6 y al polígono 40 las parcelas 1 y 3, que efectivamente suman 58 hectáreas 73 áreas y 77 centiáreas pero es una superficie en la que entran otras hazas que nunca se pudieron vender pues no constaban en la descripción de la finca de 1957. Como máximo se pudieron vender 44 hectáreas y 1 área de las cuales 33 hectáreas y 80 áreas correspondían a secano y las 10 hectáreas 41 áreas restantes correspondientes a regadío. A parte se tendría que restar la superficie de los trozos que conservó mi familia más otros enclaves que había en la propiedad: uno de 3352 metros cuadrados y el otro de 7712 metros cuadrados, más una peña de otro propietario de 916 metros cuadrados.
La pena de esta estafa es que estos papeles llegaron demasiado tarde a mis manos y entonces yo ni siquiera había nacido.
Esta finca se vendió con otras dos más en aquella venta de 1963. Eran dos trozos de secano: la Majadilla del Castillo Nuevo de cabida una fanega 4 celemines y medio equivalentes a 1 hectárea, 15 áreas y 50 centiáreas junto al Castillo de San Ramón; y Haza Blanca lindante con la primera de 2 fanegas y 3 cuartillos o sea 2 hectáreas 31 áreas. Todo vendido en 1 millón de pesetas.
Ya sabemos todos más de la verdadera historia de la Hacienda Las Norias.
Ginés Torres
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