Ayer, estuve un buen rato hablando con un
amigo de la niñez, recordando cosas de nuestra estancia en el
pueblo, y además, dimos un ligero repaso a lo que ha sido nuestra vida, y los distintos lugares en que hemos vivido.
Es reconfortante ver que, aunque no nos vemos desde hace cuarenta y cinco años, seguimos hablándonos con la misma naturalidad y confianza que teníamos en
Rodalquilar, como si nos hubiéramos visto el día antes o la semana pasada. Hablamos sin tapujos, con franqueza, sin tener que
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