És este un pequeño escrito del año 2009.
Bueno, por fin mañana salimos para
Rodalquilar, el
coche de nuevo enfilando el sur, saliendo de los límites geográficos y mentales, una liberación en todo el sentido de la palabra, lo confieso, un dejar atrás, un dejarse abrazar y apretar por el sólido calor que nos espera, pero está la luz difusa y casi blanca de la llegada que lo envuelve todo: las
piedras, la tierra, el verde de las pitas y de las
palmeras, la
mina abandonada y sus arenas rosadas, la
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