La quebrá es espectacular, pero existe sólo desde hace unos 100 años. Antes era sólo una gran grieta en el suelo que podía saltarla un niño. Un día se hundió, y cuando se despejó la nube de polvo, allí apareció ella. Eso me lo contó mi tío Paco, y a él su madre, quien había saltado la grieta en más de una ocasión.