Hoy me encuentro con unos poquitos de ánimos después de la charla que he tenido con el amigo Leocadio, casi cada día me llama y en vez de a mis cincuenta y ocho años darle yo a el ánimos, me los da el a mi a sus ochenta y tres; como diría uno en la Cámara de Diputados, al cual no quiero mentar (manda güevos). Gracias amigo Leocadio.
Contaré una pequeña historia para los que no la conocen y para que la recuerden los que la vivieron.
Frente al cortijo Maturana en una cueva en la rambla, hacía varios ... (ver texto completo)
Contaré una pequeña historia para los que no la conocen y para que la recuerden los que la vivieron.
Frente al cortijo Maturana en una cueva en la rambla, hacía varios ... (ver texto completo)