Manuel, me dices que no me recuerdas, yo de tí me acuerdo perfectamente, pues en tiempo de vacaciones que no teníamos escuela, por la mañana tu estabas en la barbería mientras Antonio Lloris estaba en el economato en su trabajo, pues él solo iba por la tarde. Para acceder al pequeño recinto de la barbería había que subir aquel escalón alto que había a la entrada, a mano izquierda se encontraba un banco alto de madera y arriba pegadas a la pared estaban las hojas de revistas con distintas fotografías, ... (ver texto completo)